Qué hacer en Lima: Miraflores, Barranco, el centro y las escapadas cercanas
Guía de Lima: Miraflores y sus malecones, Barranco bohemio, el centro histórico y escapadas a Nazca, Islas Ballestas y Huacachina.
Lima suele tratarse como una escala camino a Machu Picchu, y es un error: la capital peruana pide al menos cuatro días entre Miraflores y sus malecones, la bohemia de Barranco, el centro histórico y las escapadas a Nazca, las Islas Ballestas y Huacachina. Esta guía sale de viajes reales por la ciudad y combina los imperdibles con la razón de fondo para quedarse: Lima es la capital gastronómica de América Latina.
Los imperdibles de un vistazo
| Zona | Qué hacer |
|---|---|
| Miraflores | Malecones sobre el Pacífico, Larcomar, parque Kennedy, Huaca Pucllana |
| Barranco | Puente de los Suspiros, ferias, atardecer sobre el mar, pastelería |
| Centro histórico | Plaza de Armas, catedral, Convento de San Francisco y sus catacumbas |
| Escapadas | Líneas de Nazca, Islas Ballestas, oasis de Huacachina |
Miraflores: la base perfecta
Miraflores es la primera sorpresa de Lima: un barrio moderno, comercial y elegante, con una vida social intensa de día y de noche, donde uno se siente seguro como en pocas ciudades de América. Lo imperdible: caminar los malecones —Cisneros, de la Reserva y 28 de Julio—, un corredor que bordea los acantilados entre parques, esculturas y miradores con vistas extraordinarias al Pacífico; y Larcomar, el centro comercial colgado del acantilado, con tiendas, cines, teatro y restaurantes. En el barrio también está la Huaca Pucllana, pirámide de adobe de la cultura Lima en plena trama urbana.
Barranco: la Lima bohemia
Al sur de Miraflores, Barranco desborda bohemia: ferias artesanales, bares, cafés y una de las mejores vistas del Pacífico de la ciudad. El circuito clásico es caminar sus barrancas, cruzar el Puente de los Suspiros y llegar al mirador para el atardecer sobre el mar. Bonus: acá la extraordinaria pastelería limeña se disfruta a mejores precios que en Miraflores.
El centro histórico
La Plaza de Armas con la catedral, el Palacio de Gobierno y el Convento de San Francisco (1546) con sus catacumbas son la visita obligada. Si el tiempo apremia, el bus turístico que sale del parque Kennedy en Miraflores permite conocer el centro a grandes rasgos y esquivar el tráfico limeño, que es tema serio: peor que el de Buenos Aires. Los restaurantes del centro, además, son más económicos que los de Miraflores o Barranco.
La capital gastronómica de América Latina
Lima es un polo gastronómico mundial por la fusión de orígenes, colores y sabores. La tríada obligatoria: ceviche, ají de gallina y papas a la huancaína, acompañados de pisco sour, chicha morada o Inca Kola. En Larcomar, La Dama Juana suma espectáculo de danzas tradicionales a la comida criolla. Y un secreto que pocos cuentan: la pastelería y los panificados limeños son indescriptibles. Comer afuera, en cualquier categoría, resulta más barato que en Buenos Aires a nivel comparable.
Las escapadas: Nazca, Ballestas y Huacachina
Según tu interés, tres salidas desde Lima. Para la historia, las líneas de Nazca: dibujos precolombinos de dimensiones enormes extendidos sobre más de 500 km² de desierto, uno de los legados más espectaculares de las culturas andinas. Para la naturaleza, las Islas Ballestas frente al balneario de Paracas: colonias inmensas de aves guaneras, pingüinos de Humboldt y lobos marinos que se recorren en lancha. Y para la adrenalina, Huacachina: un oasis de lago y palmeras rodeado de dunas empinadas, base de los buggies y del sandboarding — que no es complejo y no tiene más riesgo que revolcarse en la arena hasta tomarle la mano.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos días conviene quedarse en Lima?
Al menos cuatro. Tratarla como una escala camino a Machu Picchu es un error: hacen falta para Miraflores y sus malecones, la bohemia de Barranco, el centro histórico y las escapadas a Nazca, las Islas Ballestas y Huacachina.
¿Dónde conviene alojarse en Lima?
Miraflores es la base perfecta: un barrio moderno, comercial y elegante, con vida social intensa de día y de noche, donde uno se siente seguro como en pocas ciudades de América. Ahí están los malecones sobre los acantilados, Larcomar, el parque Kennedy —de donde sale el bus turístico al centro— y la Huaca Pucllana.
¿Qué platos hay que probar en Lima?
La tríada obligatoria es ceviche, ají de gallina y papas a la huancaína, acompañados de pisco sour, chicha morada o Inca Kola. Lima es la capital gastronómica de América Latina y comer afuera, en cualquier categoría, resulta más barato que en Buenos Aires a nivel comparable. El secreto que pocos cuentan: la pastelería y los panificados limeños son indescriptibles, y en Barranco se disfrutan a mejores precios que en Miraflores.
¿Qué escapadas se pueden hacer desde Lima?
Tres, según tu interés. Para la historia, las líneas de Nazca: dibujos precolombinos de dimensiones enormes extendidos sobre más de 500 km² de desierto. Para la naturaleza, las Islas Ballestas frente al balneario de Paracas, con colonias inmensas de aves guaneras, pingüinos de Humboldt y lobos marinos que se recorren en lancha. Y para la adrenalina, Huacachina: un oasis de lago y palmeras rodeado de dunas empinadas, base de los buggies y del sandboarding.
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