Foto de portada por: Wes Hicks en Unsplash

Cuando terminás el secundario o la escuela media, además de la pesada mochila de elegir qué estudiar se suma la pregunta de si conviene pagar por eso. Ante esta dualidad se puede elegir entre la educación pública o privada, en el primer caso sin tener que pagar cuotas. Más adelante, es posible que quieras hacer un posgrado al terminar la carrera universitaria. Si optás por esto la cuota va a estar presente tanto en ámbitos públicos como privados.

Toda las decisiones que tomes en relación a este tema van a depender de tu situación económica o la de tu familia. Estos pagos van a ocupar un espacio muy importante en la planificación económica familiar pero vale la pena evaluar el rendimiento si lo comparamos linealmente con una inversión. Es decir, hay que pensar qué beneficio vas a obtener por esos pagos que hagas para continuar con tu educación.

Éramos pocos y llegó el Covid-19

Adaptando un viejo dicho del campo argentino, éramos pocos y parió la pandemia, y con esta, la necesidad de reinventarse o quedarse sin fuente de ingresos. Uno de los grandes problemas que se vienen como una consecuencia más del Covid-19.

Ya sea un oficio, una certificación o una profesión, cualquiera sea la opción, va a marcar tu camino y te va a abrir diferentes posibilidades para reinventarte y poder sobrellevar estos tiempos tan duros. Entonces, sea lo que sea que estudies, un terciario, un oficio o una carrera universitaria, va a ser la llave exacta a tu libertad económica y de progreso a futuro.

En este aspecto además, justo ahora que estamos en casa trabajando y estudiando o lamentablemente viendo que hacer #CuandoEstoSeAcabe. Hay una muy buena y variada oferta, tanto estudiar una carrera formal o capacitarse en oficios o habilidades digitales, tan necesarias para hoy y el futuro cercano.

El impacto de la educación y la capacitación en la calidad de vida

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico -OCDE-, que promueve políticas para el bienestar económico en países de todo el mundo, asegura en sus presentaciones que la educación determina el nivel de los ingresos que tendrá todo aquel que haya estudiado y esto va a tener un impacto directo en la calidad de vida de las personas.

De hecho, según el nivel de educación, los niveles de desempleo varían notablemente. Cuanto mayor es el nivel de formación, menor es el nivel de desempleo.

La diferencia entre gasto e inversión es sustancial: mientras que para el primero pagamos una cantidad de dinero para adquirir un bien o un servicio, para el caso de la inversión estamos recibiendo una ganancia por esa cantidad invertida.

Según datos del INDEC, Argentina tiene una tasa de desocupación mayor al 10% y esto afecta, en mayor medida a los jóvenes, ya que dos de cada diez de ellos está desempleado, de acuerdo a los datos que publicó CIPPEC. Un alto nivel educativo baja notablemente esa brecha porque a mayor nivel de educación, mejores son los empleos.

En contrapartida al nivel de desempleo, a muchas empresas les está costando incorporar personal con perfiles digitales. Hoy en día, con el avance de las nuevas tecnologías, cada vez se abren más oportunidades relacionadas con eso. Es importante tener esto en cuenta a la hora de elegir una carrera. El mundo cambia y hay que estar preparados para afrontar esos cambios.