Cartagena de Indias. Inmensamente bella.

Por esas cosas del destino la vida me llevó a Cartagena de Indias, Colombia. Una ciudad inmensamente bella cuyos atardeceres serían potencialmente óptimos para cualquier artista. Quedé en estado de encantamiento brujo al tener frente a mis ojos casas de unos cuatrocientos años de antigüedad. Andando y andando supe que este sitio fue declarado patrimonio de la humanidad.

Casco histórico de Cartagena de Indias

Cartagena tiene mucho más de lo que no cree, por ejemplo a todo su esplendor arquitectónico se suma una intensa vida nocturna (si te gusta disfrutar la noche y divertirte, ¡este es tu lugar!) Gastronomía exquisita, hoteles que son paraísos... ¡no hay duda! Colombia encandila.

Castillo de San Felipe

Gabriel García Márquez encontró inspiración en el centro histórico de la ciudad, para no hacerlo: uno da dos pasos y se topa con el Castillo de San Felipe, alucinar viendo iglesias antiguas y hasta nadar y flotar en un volcán de lodo. ¡Si, flotar sobre un volcán! Inimaginable.

Y viajar significa conocer a un país, también, por su gastronomía: por ejemplo esta belleza cuenta en su haber con sabores ancestrales que combinan  aves, carnes rojas y productos de los ríos y el mar. Se caracteriza por ser un tipo de cocina popular en la que las frituras y el arroz no están ausentes. Claro que dado sus inicios es merecedor probar guisos y sopas...¡Infaltable!

¡No podés dejar de degustar la posta cartagenera (preparada con carne de res), el plátano dulce  y una amplísima variedad de frutas para hacer jugos.

Si hay un sitio al que debés ir es a las Islas del Rosario que se realiza en un impactante yate o en lanchas que parten del muelle de Los Pegasos. Vas a ver que el color azul verdoso de sus aguas te harán creer que hay una vida bellísima lejos del mundanal ruido y si te gusta bucear ya está todo dicho.