Valle del Amanecer: extraterrestres con forma humana.

Los guerreros espartanos, los príncipes mayas y los gobernantes egipcios son algunos de los muchos papeles que los miembros de la comunidad del Valle del Amanecer creen haber tenido en la Tierra.

El 1 de mayo, coincidiendo con el Día del Trabajador, esta secta celebra su ritual más importante del año para conmemorar a los “adoctrinadores” que son las personas que se comunican con los espíritus.

Una de las capitales espirituales de Brasil es el Vale do Amanhecer, también conocido como el Valle del Amanecer, a una hora de distancia de Brasilia, la capital futurista del país.

Rodeado por una muralla de ladrillo, con una amplia entrada principal dividida en dos: con una media luna blanca a la izquierda y un sol naciente a la derecha, en la parte alta, El Valle del Amanecer, alberga una comunidad de más de 20 mil personas que practican una religión variopinta, que mezcla cristianismo, hinduismo, espiritismo, creencias afrobrasileñas, incas, mayas, egipcias, que cree en los desdoblamientos, los extraterrestres y en los viajes interplanetarios.

Los habitantes de El Valle están convencidos de que los extraterrestres aterrizaron en nuestro planeta hace más de 30 mil años, que impulsaron varias civilizaciones, que retornaron encarnados en personajes de varias culturas y en diferentes etapas de la historia y que hoy los médiums que allí viven son sus más recientes encarnaciones.
A primera vista, el Valle del Amanecer parece un parque temático en miniatura donde los visitantes pueden ver reproducciones de las maravillas del mundo sin viajar. Este conjunto de templos junto a un lago fue construido en Planaltina, una ciudad satélite de Brasilia. Tiene una pirámide, un templo que parece una nave espacial, un centro de oración con seis puntas y varias esculturas elipsoidales.

No es casualidad que el entorno físico del valle pueda desorientar, se ha diseñado minuciosamente para reflejar sus complejas doctrinas y creencias, basadas en una variedad de religiones y civilizaciones, como el cristianismo, el hinduismo, el judaísmo, los incas y el antiguo Egipto.

Los seguidores del Valle del Amanecer sostienen que seres extraterrestres llegaron a la Tierra hace 32.000 años con el propósito de desarrollar civilizaciones humanas. Después, los seres volvieron a la Tierra en encarnaciones sucesivas en diferentes culturas y épocas. Los médiums, o miembros del valle, creen que los jaguares son la encarnación más reciente de esos seres.

Tía Neiva, Neiva Chaves Zelaya, fundó El Valle del Amanecer en 1959. Esta viuda con cuatro hijos trabajaba como camionera en Brasilia, que se estaba construyendo para remplazar a Río de Janeiro como capital brasileña. En ese lugar, afirmó que comenzó a experimentar experiencias mentales, las cuales posteriormente interpretaron como visitas de seres de otro planeta.

Según Neiva, el padre Seta Branca, también conocido como padre "Flecha Blanca", fue un mensajero espiritual que ahora se encuentra representado en estatuas y dibujos como un líder nativo sudamericano.

Durante los rituales, dos médiums trabajan juntos. El apara, también conocido como médium de recepción, tiene la responsabilidad de representar esencialmente un espíritu, ya sea amable o problemático, mientras que el médium de enseñanza tiene la responsabilidad de enseñar al espíritu y devolverlo al mundo espiritual. Los seguidores creen que los rituales también ayudan a los médiums a expiar deudas kármicas de vidas pasadas.

Según Kelly Hayes, profesora adjunta de estudios religiosos en la Universidad de Indiana-Indianápolis, “el Valle del Amanecer es uno de los movimientos religiosos de Brasil que crece a mayor velocidad, con 800.000 seguidores y 600 templos afiliados en todo el mundo”.

“No obstante, el Valle del Amanecer suele ser rechazado por la sociedad y las comunidades religiosas brasileñas, quienes, junto con otros grupos espirituales, los consideran sectas. La tensión entre los miembros del Valle y los evangélicos, que han construido iglesias cerca de la comunidad e intentan que sus miembros se conviertan, es particularmente evidente. Los evangélicos piensan que los miembros del Valle están influenciados por los demonios".

Hayes sostiene que las personas deben considerar el Valle desde su fundación en lugar de describirlo como una secta inofensiva. La religión fue popular entre los agricultores pobres y los inmigrantes que ayudaron a construir Brasilia en los años 50. Según él, la Brasilia de entonces simbolizaba a Brasil avanzando hacia el mundo moderno y transformándose en una nación moderna. Sin embargo, la ciudad de hormigón hiperestructurado se convirtió en una distopía inhóspita, llena de hacinamiento y delincuencia.

El Valle ofrece una cura espiritual para algunas de las almas insatisfechas de Brasilia. Hayes explica que gran parte de esto tiene que ver con reescribir la historia de tu vida. "Dichas historias dan a mucha gente la sensación de tener el control sobre sus vidas... de que el trabajo puede lograr la justicia y la igualdad".

Para los ritos del Valle las mujeres usan vestidos largos de telas brillantes en rojo, verde, blanco, negro, azul, decorados con estrellas, soles, lunas y un sinfín de vistosas cuentas de colores y todo rematado con el cabello recogido y cubierto con largos. tules de colores que cuelgan por la espalda. Brazaletes y pulseras también forman parte del "uniforme" a las que algunas pueden añadir un largo cetro plateado que "atrae las energías”.

Los hombres en los ritos van de pantalones marrón y camisas amarillas o negras con el toque de una capa marrón que parece una mezcla de capa de Drácula por su cuello brillante alto con la sotana de un fraile, por el tono marrón. Llevan una faja negra en la cintura e infinidad de sellos pegados a la camisa y la capa, decorada por detrás con una cruz blanca.

"El Valle del Amanecer es como un puesto de emergencia de hospital para el socorro del alma", agregó una mujer de 33 años.

“¡Ya vienen! ¡Ya vienen! Todos listos. ¡Vamos a recibirlos!”, comenzaron a gritar varias personas cuando estuve en El Valle, y luego empezaron a correr hacia una plaza donde saludaban a los extraterrestres agitando las manos en el aire o haciendo venias de rodillas, levantando y bajando los brazos, como los musulmanes en sus templos o en sus oraciones cotidianas de alabanza y agradecimiento. Yo no vi ni sentí absolutamente nada, pero me aseguraron que los extraterrestres acababan de llegar. Y, no vi ni sentí nada, simplemente porque uno de los médiums me explicó que eso “era muy normal en una principiante como usted, con el espíritu sin desarrollar”, agrega.

“Por eso y por muchas otras razones, experimenté sentimientos encontrados al recorrer El Valle del Amanecer, que anuncia su nombre en la entrada principal en grandes letras verde-amarillas, los colores de Brasil. Primero, tuve la sensación de estar en una feria nada seria. Tantos templos: uno en forma de nave espacial; un centro de oración de seis puntas; los prolongados rituales, los innumerables cantos religiosos y la aglomeración de símbolos como el monumento de un ojo gigante que lo observa todo, crucifijos, estrellas y edificaciones en forma de pirámide con figuras egipcias o soles en sus paredes externas. A eso se sumaron la enorme figura de Iemanja, la diosa del mar, patrona de los pescadores y madre del nuevo tiempo que nace cada año nuevo en la Umbanda, la religión afrobrasileña fundada en Brasil a principios del siglo XX, los múltiples rituales y la mezcla y sobredosis de todas las creencias religiosas”, afirma.

La doctrina del Valle del Amanecer mezcla la creencia en el Jesús católico con los espíritus, la reencarnación, no ofrece milagros ni cree en el pecado ni el infierno. No cobran dinero por "sus servicios espirituales" ni rechazan otras religiones.
Piensan que "la casa de Dios" o el paraíso es inimaginable para la mente humana y que todo ser humano tiene una misión en sus distintas reencarnaciones individuales y que el mal, las enfermedades y otros embates de la vida son "hermanitos" o espíritus enfermos. que deben recibir ayuda de los mediums de la doctrina o culto del Valle del Amanecer.

La existencia del Valle revela, según dicen sociólogos y teólogos, la variedad religiosa de Brasil con más de 140 prácticas distintas que van desde la mayoría católica hasta evangélicos, pentecostales, espiritistas, cultos de origen africano y de las comunidades indígenas locales.

Fuentes:

History, EducaSectas, EN, Hispanos Press.