Cortito y al pie. Muchas veces miramos la vida ajena. Otras veces juzgamos lo que hace el otro. Convertimos la vida del otro en la cosa pública. Y así andamos por la vida, mirando al otro, sin detenernos un rato en nuestro espejo.

Creo que la mejor gentileza que podemos tener con el otro, con nuestro par es vivir la vida sin criticar, ni evaluar. En definitiva, cada uno hace lo que puede con su circunstancia y viceversa.