SE BUSCA: Arquero para Boca

Agustín Rossi es el arquero bicampeón del fútbol argentino. Con 22 años, se hizo cargo de uno de los arcos más grandes del país y supo estar a la altura. Sus números muestran que siempre terminó con más partidos jugados que goles recibidos, indicador principal para un arquero. Su labor en Boca fue buena. Fue regular y se destacó en algunas oportunidades.  Todo parecía indicar que el Xeneixe tenía arquero para rato, pero una serie de acontecimientos le jugaron en contra a la institución y al propio jugador. Hoy en día en es el centro de atención de todo el mundo Boca.Agustín Rossi estaba firme en el arco, sin cuestionamientos.

Hasta que un día sonó el nombre de Gian Luiggi Buffón. La billetera azul y oro permitió soñar, ser amigo de Tevez lo acercó la posibilidad, el periodismo lo difundió y el desempeño de Rossi se desestabilizó. Rossi venía haciendo las cosas bien en el arco de Boca. Se le recriminaba que no haya tenido partidos memorables pero pasaba desapercibido. Su desempeño había sido aceptable, y un arquero de 22 que se había adaptado al arco de Boca sin pasar sobresaltos era un gran proyecto para  el futuro. El proyecto de jugador se vino abajo. La dirigencia de Boca no acompañó al jugador. En vez de cuidarlo, lo expusieron ¿Cuál era la necesidad de decir que el Xeneixe iba por Buffon? ¿A qué respondía esta información que fue una venta de humo?

Esto empezó el día que River le ganó la Supercopa a Boca por 2-0. El equipo de Gallardo salió campeón y porque abajo de los tres palos lo tuvo a Franco Armani. Ese partido fue el comienzo de un semestre impresionante para el arquero de River. Después de ese encuentro se lució fecha a fecha, al punto tal, de llegar a la selección.

La dirigencia de Angelici no podía permitir que River marque la tendencia con un arquero de primer nivel. Y Guillermo Barros Schelotto nunca salió a defender al arquero. El juvenil Rossi no cumplía las expectativas mediáticas. Armani era tapa de los diarios lunes tras lunes. Hasta que un día sonó el nombre de Buffón.  El italiano no opacó la gran actuación de Armani, pero la posibilidad de que un arquero de la élite mundial llegara a la Argentina era realmente tentador. Nunca sabremos a ciencia cierta qué tanto influyó el contexto para el jugador. Lo único que podemos decir es que la escena estaba armada para que el arquero se equivoque y así fue. Lo dejaron sólo con el campeonato y de la Copa de por medio. Todavía falta para que cierre el libro de pases. Guillermo quiere un arquero y Angelici está la búsqueda. Rossi está en una olla a presión que se llama Boca. Desde hace tiempo que el club dejó de funcionar como una institución de contención, de esas que forman familia. De la que habla Riquelme cuando nombra al “patio de su casa” o cuando dice que dentro de la cancha sus compañeros eran sus hermanos. Boca funciona como una institución privada. Sus futbolistas dejaron de ser “jugadores” o “deportistas”. Se transformaron en “empleados” del club. Y ahora están buscando la nueva cara para la campaña 2018/2019.