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Rusia y su costado comunista en el fútbol

Esta nota es parte de un conjunto de notas. Es posible leerla individualmente, pero aconsejamos empezar por su apartado principal: El plan de las potencias económicas para ganar los próximos mundiales de la FIFA




Una vez finalizada la Segunda Guerra mundial, la “Guerra Fría” dividió al mundo. Sus máximos exponentes fueron Estados Unidos con el capitalismo y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) -actual Rusia- en representación del comunismo. Los soviéticos fueron parte de la élite futbolística en la década del 60, donde consiguieron la primer edición de la Eurocopa (denominada Copa de las naciones de Europa en aquella oportunidad).
El comunismo no tenía como prioridad el mercado ni fomentar el consumo. Era más valioso obtener un bien y mantenerlo en buen estado a lo largo del tiempo que obtener el último modelo de auto que salió en el mercado. “Se juega como se vive” reza una frase popular en el fútbol y los soviéticos no le escaparon al dicho, eran conservadores dentro y fuera del campo de juego.
En el fútbol gana el que hace más goles. Algunos se enfocan en atacar mejor que el rival. Otros, en cambio, se enfocan en conservar el arco en cero y dañar al rival cuando se pueda. Así pensaban los representantes de la URSS. En 1960 consiguieron la primer eurocopa, en 1964 salieron subcampeones de la segunda edición y, en la tercera llevada a cabo en 1968, terminaron cuartos.
La máxima figura del equipo rojo fue su arquero, Lev Yashin “La Araña Negra”. Único arquero en el mundo en haber ganado el premio del balón de oro. Yashin disputó 4 mundiales con la camiseta de su selección. En tres ocasiones llegaron a los cuartos de final y en la restante alcanzaron las semifinales. Además consiguió la medalla dorada en los Juegos olímpicos de Melbourne, en 1956. Toda su carrera la hizo en el mismo club, el Dinamo de Moscú. Camiseta que vistió 326 veces de las cuales 270 terminó con el arco invicto, habiendo atajado más 150 penales.

Con el paso del tiempo los inconvenientes sociopolíticos se hicieron presentes y la URSS perdió fuerza en el deporte. La caída del muro y la creación de la actual Rusia fueron el principio de una nueva historia. La primera participación de Rusia en mundiales fue justamente en Estados Unidos en 1994, donde se volvieron en primera ronda. En ese equipo jugaba un tal Stanislav Cherchésov.
Chechésov es el actual entrenador de Rusia. Su selección, conservadora, sin figuras destacadas, con un equipo de jugadores sin brillos individuales pero abocados al trabajo en conjunto consiguieron llegar hasta los cuartos de final en la copa del Mundo de Rusia 2018. Es la mejor ubicación que lograron desde la caída de la URSS y el pueblo le hizo saber al entrenador su satisfacción con el equipo: Los característicos bigotes que usa Stanislav fueron el cotillón más vendido en el Mundial.
BIGOTES-DE-MODA
La búsqueda de una solidez defensiva no comenzó con Chechésov, sino cuatro años atrás de su llegada. En 2012 la federación rusa contrató a Fabio Capello, entrenador italiano con orientación defensiva, como lo indica la historia azzurra. Luego de cuatro años de trabajo y una mala posición para clasificar a la eurocopa 2016 Capello y la federación rusa acordaron la desvinculación entre la entidad y el director técnico.
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Cheschésov agarró un equipo ideal. Tenía trabajo previo y el desafío de afrontar una copa del mundo como local por primera vez. Decidió armar un equipo con jugadores que funcionen como equipo. No tiene figuras y de los 23 convocados, 21 juegan en el fútbol local. "Lo más importante es concentrarnos en nuestro juego. Muchos equipos ya están eliminados. Ser un buen jugador y demostrar un buen juego en equipo son cosas distintas. Hoy fuimos un equipo", dijo el entrenador luego de haber eliminado a España en los octavos de final. Quien, además, reveló que tuvo que “hablar, explicar y convencer” a los jugadores para cambiar el sistema ante los españoles. Cinco defensores aplicaron los rusos para contrarrestar el toqueteo de La Furia. Los jugadores siguieron el plan al pie de la letra y, por penales, obtuvieron el pase a cuartos de final. Croacia eliminó a Rusia desde los 12 pasos pero no opacó el trabajo realizado.
Ahora el fútbol es sensación en Rusia. Identidad histórica y futbolística se ven reflejadas en el equipo de Cheschésov, quien no se achica y ahora quiere ir por más -como toda Rusia-. "Queríamos ir más lejos, pero no pudimos. Dentro de cuatro años en Qatar lo haremos mejor", afirmó, e incentivó a la sociedad para que los acompañe en esta aventura porque “será difícil sin nuestra gente, así que vayamos todos allí”.
Hay años de trabajo que están rindiendo sus frutos en el equipo europeo. La federación, el cuerpo técnico, los jugadores y la gente están juntos. Rusia dependerá de los aciertos y de respetar su identidad histórica para seguir por el camino del progreso