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La palabra “deuda” en Argentina generalmente tiene una connotación negativa por las repetidas crisis económicas que sufrió el país. Sin embargo, tomar deuda no tiene por qué ser negativo para una pyme si se hace correctamente y se evalúan algunas variables clave: objetivos, plazos, costos, y la situación financiera propia.

Objetivos y plazos

Antes de endeudarse, lo primero es estar seguro del objetivo: siempre debe ser algo que aumente a futuro los ingresos de la empresa, es decir una inversión. Por ejemplo, comprar maquinaria, mejorar procesos de producción, o capacitar empleados para que aumenten su productividad. En cambio, nunca es recomendable endeudarse para cubrir gastos corrientes, como pagar sueldos, gastos generales (como servicios) o gastos administrativos.

Lo segundo a considerar es que el objetivo sea cumplible: es decir, se debe conocer muy bien el mercado donde se compite y cuál es la tasa real de crecimiento esperada. Para esto, es necesario estudiar bien primero las condiciones de mercado y los competidores existentes.

Relacionado a esto, también debe evaluarse el plazo en que se aspira crecer. Es decir, no es aconsejable endeudarse a dos años si uno espera que el crecimiento en la facturación recién llegará en tres años, ya que el repago de la deuda podría complicarse.

¿Qué debe evaluar una pyme para tomar deuda?
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Costos y tasas

Otro punto importante a considerar es el costo de endeudarse: siempre se debe apuntar a que el costo financiero total sea lo menor posible y a que el tiempo de repago sea el mayor posible. El costo financiero también debe ser proporcional al crecimiento esperado: de nada sirve endeudarse al 30% si se espera crecer un 20%.
Además, se debe elegir qué tipo de tasa pagar. Si no hay seguridad de cómo serán las condiciones económicas a un año, convendría aceptar una tasa fija que brinde certidumbre de cuánto se pagará. Pero si se estima que la situación económica futura será buena, se puede aceptar una tasa variable atada a la inflación o alguna otra referencia.

Situación financiera propia

Finalmente, antes de pedir un préstamo se debe tener bien clara la situación financiera de la empresa. Si el nivel de endeudamiento previo es muy alto, lo recomendable es terminar primero de pagar eso antes de tomar nueva deuda. Si igual se decide avanzar, seguramente habrá que pagar más intereses por ser considerado un deudor riesgoso o podría no alcanzar la facturación para cancelar todas las obligaciones. Por eso, siempre es preferible postergar la posibilidad de crecimiento que querer hacer todo rápido y nunca llegar a concretarlo.

En resumen, emitir deuda puede ser algo positivo para la empresa porque puede financiar oportunidades de crecimiento que de otra forma sería imposible. Sin embargo, siempre se deben considerar todas las variables enumeradas para que esta herramienta no se vuelva una pesadilla.