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Praga. Una ciudad que encanta

El arte siempre fue algo que me llamó la atención desde muy pequeña, tal es así que recuerdo esos días de mi infancia en los que durante las vacaciones de invierno, mi madre me llevaba a ver un espectáculo de títeres que me dejaba en el más absoluto asombro: El Teatro Negro de Praga.

Puente sobre el río Moldava. Praga

Así fue como conocí esa capital. Praga tiene mucha historia sobre sus hombros y entre ellas una que eriza la piel. Tal vez una posibilidad de conocer todo lo vivido sea ir al exCampo de concentración Terezín, sé que quizá no sea una experiencia de lo más feliz pero me parece que un sitio está lleno de aristas que deben conocerse. Para llegar hasta allí es necesario partir desde el centro de la ciudad y realizar -pacientemente - todo el trayecto que recorrían los trenes (con los prisioneros) para arribar al "Campo".

Praga en todo su esplendor

Cambiemos la onda porque Praga es una ciudad de ensueño, de esas que pareciesen salidas de un cuento, durante el día. Pues al caer la noche cada calle encierra leyendas temerosas sobre fantasmas y misterios.

Toda ciudad tiene ese lugar que tenés que conocer, por lo tanto aquí es el Castillo de Praga ya que éste está formado por varios palacios y monumentos históricos: para empezar te sugiero que vayas a la Catedral de San Vito, un impresionante templo gótico en el que se llevó a cabo la coronación de los Reyes de la Bohemia histórica.

Reloj Astronómico de Praga

El paso siguiente es ir al Palacio Real de Praga, luego la Basílica de San Jorge y la Galería Nacional.

Hazte fama y echate a dormir, dicen, y así hacen los checos:¡no podés perderte el tour de la cerveza! Por si no lo sabías ellos son los mayores consumidores de esta bebida.

De fondo, el palacio real de Praga

¡Me estoy quedando corta con las recomendaciones!

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Viajera Frecuente, pasajera del mundo.