Imagen de portada por Jeremy Bishop / Unsplash

Comúnmente se dice que el crecimiento económico se explica por variables: gasto público, consumo, inversión, exportaciones e importaciones (estas dos en su conjunto conforman las exportaciones netas).

Podríamos definir a la inversión como aquel acto en el cual una persona o empresa destina recursos (principalmente capital y trabajo) para conseguir una ganancia. Por lo tanto, para poder invertir se requiere anteriormente tener un capital, generado por si mismo o prestado.

Y para que este capital exista, necesariamente debe haber alguien que haya ahorrado y lo ponga a disposición. Por eso que en economía existe la igualdad “ahorro = inversión”: porque para que exista inversión, primero debe haber ahorro.

¿Qué implica la inversión en una economía?

La inversión es una de las herramientas para generar riqueza y valor agregado en una economía. Uno de los períodos de mayor crecimiento histórico, entre 1880 y 1930, estuvo caracterizado por un gran crecimiento de la inversión, sobre todo extranjera.

En contraposición, la baja constante que tuvo la inversión durante los últimos 11 años explican en gran parte la caída del PBI argentino. Por ejemplo, la inversión como porcentaje del PBI alcanzó el 20% en 2008 y luego comenzó una larga caída que la ubica hoy en torno al 12%.

A nivel mundial, la crisis también generó recesión y un drástico freno en la inversión. Según el presidente del Banco Mundial, David Malpass, “la formación de capital quedará muy por debajo de los promedios de años anteriores y no será suficiente para generar el crecimiento y los empleos necesarios para mejorar las condiciones de vida”. Esta caída en el stock de capital sin dudas repercutirá negativamente en la tasa de crecimiento mundial.

¿Por qué es importante la inversión para el crecimiento de un país?

La inversión es tan importante que los países compiten para ofrecer mejores condiciones a los inversores. Está claro que para obtener una ganancia se necesita una economía estable con sólidos fundamentos.

Las principales exigencias de los inversores suelen ser reglas de juego claras (sin cambios en el mediano plazo), una macroeconomía estable (baja inflación, tipo de cambio estable, impuestos razonables) y que exista una potencial demanda (es decir una población con posibilidades de consumir).

Un ejemplo claro de países que salieron de la pobreza gracias, en buena parte, a la inversión son los conocidos “tigres asiáticos”: Corea del Sur, Singapur, Taiwan y Hong Kong. Con grandes inversiones sobre todo en el sector tecnológico (público, privada e internacional), estos cuatro países lograron multiplicar por varias veces su PBI y así mejorar significativamente la economía de sus ciudadanos.

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