La reforma laboral cambia el escenario para las empresas: el Fondo de Asistencia Laboral suma previsibilidad a la decisión de contratar
Grupo ST estructuró una alternativa para que las compañías puedan anticiparse al nuevo régimen, administrar su fondo y contar con mayor previsibilidad frente a futuras desvinculaciones.
La reforma laboral abrió nuevas preguntas para las empresas: cuánto cuesta hoy incorporar a una persona, cuánto puede costar desvincularla y cómo administrar esa exposición de aquí en adelante. Con ese diagnóstico como punto de partida, Grupo ST estructuró su Fondo de Asistencia Laboral (FAL), el instrumento que el nuevo régimen vuelve obligatorio para toda empresa desde el 1 de noviembre.
El fondo fue estructurado con el soporte técnico de PLCLEX (Paolantonio, Legón Cornes) en materia regulatoria y del estudio Nicholson y Cano en materia laboral.
El FAL se constituye con aportes mensuales, queda a nombre de la empresa y respalda exclusivamente las obligaciones derivadas de la extinción del vínculo laboral. La decisión, entonces, no es si tener uno: a partir del 1 de noviembre, las empresas que no hayan elegido la entidad que administra su fondo serán asignadas a una de forma aleatoria, según el mecanismo previsto por la normativa. Elegir hoy es la única manera de que esa definición no la tome el sistema.
“La reforma abre un nuevo escenario para las empresas. Nuestro rol no es solamente ayudarlas a implementar el FAL, sino entender qué cambia para su negocio y acompañarlas en las decisiones que vienen después. Cuando una empresa puede administrar mejor sus contingencias, gana previsibilidad para contratar, invertir y crecer”, destacan desde Grupo ST.
Cada empresa llega a esa decisión desde un lugar distinto. Para los empleadores con nómina registrada el FAL no representa un costo nuevo: reasigna parte de las contribuciones patronales que ya venían pagando hacia un fondo que queda a su nombre y genera rendimientos mientras no se utiliza.
Para las empresas con personal no registrado el planteo es otro. Ahí sí hay un costo nuevo, pero pasa a ser un costo conocido: regularizar deja de ser una incógnita abierta y se convierte en un número calculable, con incentivos previstos por la norma durante los primeros meses.
La norma exige pagar la desvinculación en un plazo que los tiempos operativos del fondo pueden no llegar a cubrir. Si eso ocurre, el empleador queda expuesto a un incumplimiento que no originó. Grupo ST cubre ese descalce para que la empresa pague en término y el fondo se regularice después.
La mayor previsibilidad sobre el costo de una desvinculación también cambia la forma en que una empresa puede evaluar sus decisiones de contratación. En ese contexto, para Grupo ST, el FAL no es el punto de partida de la conversación: es la herramienta que emerge cuando una empresa dimensiona cómo le impacta la reforma.
Grupo ST trabaja con una red de especialistas laborales, legales y financieros que siguen la implementación de la norma, y conecta el fondo con capacidades más amplias —financiamiento, seguros, gestión de liquidez e inversión— según el perfil de cada organización. Cuando una contingencia laboral se vuelve más previsible, contratar vuelve a ser una decisión de negocio.
Para evaluar el impacto real del FAL sobre sus pasivos laborales, las empresas pueden acceder a un diagnóstico personalizado a través del sitio especializado de Grupo ST, donde además encontrarán el cronograma oficial y actualizado de implementación del régimen.
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