Helena Studler: la monja que salvó a más de 2.000 prisioneros de los nazis
Escondía fugitivos en su camión de la Cruz Roja. Salvó a Mitterrand y ayudó a la fuga del general Giraud. La Gestapo no la reconoció.
La respuesta corta: Helena Studler fue una monja francesa de las Hijas de la Caridad que, desde un asilo de Metz, montó una red clandestina que sacó a más de 2.000 prisioneros de los campos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Entre ellos, un teniente llamado François Mitterrand —que cuarenta años después sería presidente de Francia— y el general Henri Giraud. La arrestaron, la interrogaron dieciocho veces en tres días, y volvió a trabajar apenas la soltaron. Murió el 3 de diciembre de 1944, a los 53 años, dos semanas después de que Giraud le llevara la Legión de Honor a la cama del hospital donde estaba escondida.
La confusión que repiten casi todas las versiones
Conviene empezar por acá, porque cambia la historia entera: Studler no rescataba gente de campos de exterminio. Sacaba prisioneros de guerra.
No es una distinción menor ni un detalle técnico. Tras la caída de Francia en junio de 1940, cientos de miles de soldados franceses quedaron cautivos en campos alemanes —los Stalags—, que eran instalaciones militares regidas por la Convención de Ginebra, no el sistema de deportación y aniquilación de los campos nazis de exterminio. Mitterrand no era un deportado: era un oficial prisionero.
Esa diferencia explica por qué la red de Studler pudo existir. Ella tenía autorización alemana para asistir a los prisioneros, y usó exactamente esa puerta abierta para montar la fuga por dentro. Contarla como una rescatista de campos de concentración es más impactante y menos cierto — y borra lo más interesante, que es la astucia.
Quién fue Helena Studler
Se llamaba Marie Josèphine Studler y nació en Amiens el 8 de marzo de 1891. Su padre era alsaciano y había emigrado de la región en 1871, después de la anexión alemana, para conservar la ciudadanía francesa. Ese detalle familiar explica bastante de lo que vendría después.
Entró en las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl en 1912 y tomó el nombre religioso de sor Hélène — «Helena» es la forma castellanizada con la que circula en español. En 1914 los alemanes la expulsaron de Alsacia-Lorena junto a otros religiosos, por considerar que ejercían influencia patriótica francesa. Volvió a Metz en 1918, cuando la región regresó a Francia, y la destinaron al asilo de San Nicolás. Ahí se quedó veinte años.
Un dato que después sería decisivo: en 1936 conoció al general Henri Giraud, entonces gobernador militar de Metz.
Cómo funcionaba la red


Empezó por lo obvio. En junio de 1940 obtuvo permiso de las autoridades militares alemanas para asistir a los 30.000 prisioneros franceses de los campos alrededor de Metz. Pidió donaciones a la población, que respondió con generosidad, y el 14 de julio se las arregló para que cada oficial francés preso en Metz recibiera una buena botella de vino.
Ese mismo mes dos oficiales presos en Montigny-lès-Metz se le acercaron a pedirle otra cosa. Ella aceptó.
De ahí en adelante la operación creció:
- 100 kilos de pan por día salían del asilo hacia los campos.
- Cuando trasladaron los campos a 50 kilómetros, siguió llevando suministros sin autorización, sobornando a los guardias, y después extendió la actividad a campos dentro de Alemania.
- La Cruz Roja francesa la comisionó para atender a 40.000 prisioneros en campos de trabajo alrededor de Tréveris.
- Dos veces por semana, durante meses, cruzó fugitivos escondidos en la parte trasera de su camión de la Cruz Roja, atravesando la frontera fuertemente vigilada entre el Mosela —anexado de hecho a Alemania— y la zona ocupada.
Desde fines del verano de 1940 armó una red que dirigía desde su oficina del asilo. Hubo que reconstruirla varias veces por las detenciones, y la integraban personas de toda la escala social: chicas de la Cruz Roja, burguesas, obreros, comerciantes, empleados, curas y religiosos. Además de los evadidos de los campos, la red ayudó a jóvenes de Lorena que se negaban a ser reclutados por la Wehrmacht y a aviadores británicos derribados en la región.
La noche en que pasó Mitterrand

El 15 de diciembre de 1941 una enfermera que había escondido al entonces teniente François Mitterrand lo llevó hasta Metz y contactó a sor Hélène.
Esa misma noche Mitterrand se encontró con otros tres evadidos y un miembro de la red, que los llevó a ver a un contrabandista en la estación de Metz. Subieron a un tren rumbo a la frontera y saltaron aprovechando una reducción de velocidad por obras. Cruzaron hasta Nancy, donde otro integrante de la red —un hermano de las Escuelas Cristianas— le dio a Mitterrand documentos falsos e indicaciones para llegar a la zona libre.
El arresto, y la vez que la Gestapo no la reconoció
En febrero de 1941 encontraron su nombre encima de un prisionero evadido y la arrestaron junto a su colega, sor Cécile Thil. La interrogaron dieciocho veces en tres días. Ella exigió un médico; el francés que la atendió declaró que tenía una enfermedad contagiosa y logró que la trasladaran al hospital. La condenaron a un año de prisión, pero poco antes de mandarla a Saarbrücken un médico alemán la encontró demasiado débil y la liberaron el 7 de julio.
Volvió a su oficina del asilo poco después y retomó la actividad, con más secreto.
Cuando la Gestapo se enteró de su regreso, mandó a tres agentes al asilo a detenerla. Fue ella misma la que abrió la puerta. No la reconocieron. Avisó a la superiora, se cambió a ropa de civil y se fue caminando mientras la superiora recibía a los agentes y les explicaba que no lograban encontrarla.
El 6 de marzo de 1942 tuvo que usar su propia red para escapar: cambió la cornette y el hábito por ropa de civil y una cartera, y llegó a Lyon con la ayuda de un aduanero checo de los Sudetes.
La fuga del general Giraud
En abril de 1942, los que preparaban la evasión del general Giraud de la fortaleza de Königstein tenían todo listo menos una cosa: faltaba el guía que le llevara documentos falsos y ropa de civil y lo acompañara en el viaje. La fecha ya estaba puesta para el 17 de abril.
Para entonces la reputación de sor Hélène se había extendido, y la buscaron la esposa de Giraud y el jefe del Deuxième Bureau de Lyon. Ella revisó la lista de recién llegados al centro de refugiados de Lorena y reconoció un nombre: Roger Guerlach, un joven de Mosela que había esquivado el reclutamiento alemán y que había trabajado en el asilo de San Nicolás.
Lo encontró en Lyon. Guerlach fue el guía. Giraud llegó a Lyon el 25 de abril.
El final, y la Legión de Honor en la cama
Tras la invasión alemana e italiana de la zona libre en noviembre de 1942, y con la salud deteriorada, sor Hélène se escondió en el Hôtel-Dieu de Clermont-Ferrand. La Gestapo, que no lograba dar con ella, arrestó a la superiora general de las Hijas de la Caridad. La convencieron de no entregarse; la superiora fue liberada en marzo.
El 19 de noviembre de 1944, al enterarse de que estaba muy enferma, Giraud fue hasta el Hôtel-Dieu a entregarle en persona la Legión de Honor y la Croix de Guerre. Su citación decía:
Fue uno de los elementos esenciales de la Resistencia y uno de los pilares de la causa francesa en Lorena. Con riesgo de su vida, permitió que más de 2.000 soldados franceses y numerosos loreneses buscados por la policía escaparan de las prisiones alemanas.
Murió de cáncer el 3 de diciembre de 1944, a los 53 años.
Después de la guerra, Giraud organizó el traslado de sus restos a Metz: llegaron al cementerio del convento de Belletanche el 17 de junio de 1946 y ese verano más de 100.000 personas fueron a rendirle homenaje. En 1947 se levantó frente al asilo de San Nicolás una estatua, Notre-Dame des Prisonniers —Nuestra Señora de los Prisioneros—, hecha por un ex prisionero que había escapado gracias a su red. En 1950 una placita de Metz pasó a llevar su nombre.
Dónde ver su historia
En 2017 se estrenó Red de libertad, película española basada en su vida. Boris Holban, uno de los evadidos por la red, le dedicó en 1999 un libro: Hélène Studler, la passeuse de liberté.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Helena Studler?
Marie Josèphine Studler, conocida como sor Hélène, fue una monja francesa de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, nacida en Amiens en 1891. Desde el asilo de San Nicolás de Metz organizó durante la Segunda Guerra Mundial una red clandestina que ayudó a escapar a más de 2.000 prisioneros de guerra franceses y perseguidos por los alemanes.
¿A cuántas personas salvó Helena Studler?
Más de 2.000, según su propia citación a la orden del ejército francés. La cifra incluye soldados franceses evadidos de los campos de prisioneros, jóvenes de Lorena que escapaban del reclutamiento en la Wehrmacht y aviadores británicos derribados en la región.
¿Es cierto que salvó a François Mitterrand?
Sí. El 15 de diciembre de 1941, cuando Mitterrand era teniente y estaba evadido, la red de sor Hélène lo sacó de Metz: lo llevaron a encontrarse con un contrabandista en la estación, cruzó en tren hacia la frontera y en Nancy otro miembro de la red le entregó documentos falsos para llegar a la zona libre. Mitterrand sería presidente de Francia entre 1981 y 1995.
¿Helena Studler rescataba gente de campos de concentración?
No, y es la confusión más repetida sobre su historia. Sacaba prisioneros de los campos de prisioneros de guerra alemanes, los Stalags, que eran instalaciones militares regidas por la Convención de Ginebra y no formaban parte del sistema de exterminio. Justamente por eso ella tenía autorización alemana para asistirlos, y fue esa puerta abierta la que usó para montar la red de fuga.
¿Cómo escapaban los prisioneros?
Por varias vías. Sor Hélène cruzaba fugitivos escondidos en la parte trasera de su camión de la Cruz Roja, dos veces por semana durante meses. También reclutaba contrabandistas para pasarlos por la frontera, les conseguía ropa de civil y documentos falsos, y los alojaba en casas seguras hasta llegar a la zona libre. Para mover suministros a los campos sobornaba a los guardias.
¿La arrestaron alguna vez?
Sí, en febrero de 1941, cuando encontraron su nombre encima de un prisionero evadido. La interrogaron dieciocho veces en tres días y la condenaron a un año de prisión, pero un médico alemán la halló demasiado débil y la liberaron el 7 de julio. Volvió a su oficina y retomó la red. Después, cuando la Gestapo fue a buscarla al asilo, ella misma abrió la puerta y los agentes no la reconocieron.
¿De qué murió Helena Studler?
De cáncer, el 3 de diciembre de 1944, a los 53 años, en el Hôtel-Dieu de Clermont-Ferrand, donde estaba escondida. Dos semanas antes, el 19 de noviembre, el general Giraud había ido personalmente a entregarle la Legión de Honor y la Croix de Guerre.
¿Hay una película sobre Helena Studler?
Sí: Red de libertad, película española estrenada en 2017 y basada en su historia. Además, Boris Holban —uno de los evadidos gracias a su red— publicó en 1999 el libro Hélène Studler, la passeuse de liberté.
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