Un candidato que maneja mientras elige su música para el viaje… el presidente que se muestra descontracturado en un supermercado… otro dirigente que sube un escrache a mujeres muy lejanas al kirchnerismo en una pizzería porteña… un exministro en chancletas y medias para sellar una alianza política…

De aquel dicho “De todo como en botica” hoy la comunicación política trocó esa frase por una que diría “De todo como en las redes”. Las redes sociales, claro.

El fenómeno de este entramado digital de diálogo, comentarios, imágenes y videos pasó de ser cotillón político para transformarse un elemento central de cualquier estrategia política de este siglo.

Atrás quedaron el “Yes We Can” de Obama en 2008, el “Vamos Juntos” o “Sí, se puede” de Macri en 2015 y el “Juntos Francia” de Macron en 2017.

Este 2019 es heredero de esas campañas digitales y ya lo está demostrando en los albores de la campaña presidencial argentina.

De la playlist a las “sandalias políticas”

Quien a su manera dio el puntapié inicial (digital) de la campaña electoral es Sergio Massa (@SergioMassa en Twitter con 1 millón 300 mil seguidores).

El líder del Frente Renovador y socio fundador de Alternativa Federal picó en punta al mostrar una serie de videos viajando por distintos puntos del país, al volante de un vehículo, hablando sobre la campaña y hasta de la playlist que lo acompañaría musicalmente en su recorrida electoral.

Según datos de Scidata, el tuit publicado el 9 de enero tuvo un gran alcance: el video superó las 200 mil reproducciones, sumó más de 1.000 menciones y tuvo un alcance de más de 1 millón 600 mil personas.

Esta estrategia de comunicación no es nueva en Sergio Massa, aunque en este caso su equipo de comunicación apeló a una naturalidad que no tuvo cuando en enero de 2015 lanzaba una serie de spots en Youtube con distintas tonadas regionales de la Argentina que le merecieron una lluvia de críticas y cargadas por el “Tajaí” del acento aprendido.

Mientras tanto, el exministro de Economía Roberto Lavagna viene realizando una serie de encuentros con dirigentes políticos que, sí o sí, terminan con una foto tomada en su casa de Cariló, escenario de las reuniones.

Primero lo hizo con el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifscshitz, y luego con el senador y precandidato presidencial, Miguel Ángel Pichetto.

En ambos casos, las publicaciones (curiosamente) no tuvieron difusión a través de su cuenta @RLavagna en Twitter (con 133 mil seguidores) sino mediante notas de la prensa en páginas Web.

Las opiniones sobre su estilo descontracturado (y para algunos fuera de época) se hicieron notar entre los comentarios digitales (especialmente por el estilo de chancletas con medias, matizadas por los mocasines algo gastado del senador Pichetto).

Buscado o no, el escándalo del verano que protagonizó Daniel Scioli (@DanielScioli en Twitter) dio sus frutos digitales.

De tener apenas un puñado de menciones diarias (no más de 10) a lo largo de los últimos días, Scioli sumó más de 100 en una sola jornada, con un alcance de casi 450 mil personas que interactuaron en redes con esas publicaciones.

Todo fue en el marco de las denuncias de su (¿ex?) pareja, Gisela Berger, quien denunció en las redes que los viajes europeos del exgobernador no son por salud sino con fines turísticos.

Por su parte, el exministro Aníbal Fernández dio la nota al publicar un polémico video en el que un grupo nutrido de comensales de filiación kirchnerista escrachaban a cuatro mujeres en la pizzería La Americana, del centro porteño

Aunque tergiversando el lugar en donde sucedió (por desconocimiento o alevosía), la publicación del verborrágico dirigente logró miles de “likes” y retuits, con 465 menciones de @FernandezAnibal y un alcance a más de 119 mil usuarios de redes sociales.

Finalmente, no podemos dejar de mencionar al presidente Mauricio Macri, un dirigente muy entrenado los asuntos de las redes sociales (@mauriciomacri en Twitter, con 4 millones 740 seguidores).

Con una gran gimnasia que comenzó a ejercitar desde la jefatura de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el actual mandatario nacional suele tener incursiones digitales muy calculadas y efectivas.

La más reciente fue una aparición en un supermercado de Villa La Angostura (lugar de sus vacaciones patagónicas) que tuvo amplia repercusión no precisamente por su cuenta @mauriciomacri sino mediante distintas menciones tanto favorables como contrarias por su look descontracturado de pantalón corto y calzado crocs.

Sin embargo, la aparición digital de mayor impacto del presidente Macri fue la de su visita a la planta de Newsan en Ushuaiae, 14 de enero pasado:

Sin embargo, según Scidata, el día de fama digital de Mauricio Macri en las redes sociales fue el 14 de enero pasado, al visitar la provincia de Santa Cruz y mostrarse junto a la gobernadora Alicia Kirchner.

Sus seguidores celebraron el “gesto republicano” con comentarios muy favorables, y sus detractores intentaron restar importancia al encuentro.

El hecho derivó en unas 2.740 menciones del presidente en distintas plataformas (principalmente Twitter) con un alcance de más de 7 millones 200 mil personas.

La trascendencia de lo publicado por una figura política como la del presidente Macri es tal que lo ubica en un lugar de privilegio, solo alcanzable por su antecesora, Cristina Fernández de Kirchner (@CFKArgentina en Twitter con 5 millones 300 mil seguidores, un millón más que Macri).

El mundo por otros medios

De acuerdo con datos de la plataforma de redes sociales Hootsuite de julio de 2018, Facebook es la red social más popular, con unos 2.196 millones de usuarios globales, seguida por Youtube con 1.900 millones y WhatsApp con 1.500 millones.

Más atrás aparece Instagram, con 1.000 millones de usuarios, Twitter con 336 millones y Snapchat con 255.

El mismo reporte da cuenta de un total de más de 34 millones de usuarios de Internet en la Argentina sobre una población de casi 45 millones de habitantes; es decir que la penetración digital en territorio argentino alcanza casi al 80 por ciento de la población, un número similar al logrado por países vecinos como Chile.

Teniendo en cuenta que casi 8 de cada 10 habitantes está en alguna red social, se entiende perfectamente el acto decidido de la política de zambullirse en el mundo digital: en esa pileta hay bits y de a millones y está lejos de ser un fluido digital disociado de la “realidad”.

En ese océano de información, la convivencia es bien variada entre distintas edades y distintos géneros.

A nivel global, el grupo de más presencia en Facebook es el que va de los 18 a los 34 años: concentra el 57% del total (23% mujeres, 34% hombres).

Pensar en una estrategia de campaña política en este siglo XXI no puede prescindir de un lenguaje que incluya a este grupo etario, a la sazón, jóvenes votantes.

En el caso de Instagram las proporciones son todavía más contundentes: 64% de los usuarios tienen entre 18 y 34 años, 30% mujeres y 34% hombres.

En el caso de Twitter, la cosa se pone más masculina y menos joven, atributos que podemos asociar a los grupos de poder, tanto políticos como económicos (círculo rojo, en jerga política argentina).

La red del pajarito tiene como grupo más numeroso a los usuarios de entre 25 y 49 años: 16% de mujeres y 37%, los que juntos suman el 53% de esta plataforma.

De imagen somos

Por último, bien vale echar una mirada analítica hacia la imagen digital, por lo menos de los dirigentes que citamos en esta nota.

De acuerdo con dato recopilados por Scidata en Twitter, Facebook, Instagram y páginas Web, en coincidencia con las encuestas de opinión más serias, las redes sociales reconocen la buena impresión que deja Roberto Lavagna.

Aunque con un caudal de menciones muy bajo (1.149 citas de @RLavagna en los últimos 30 días), el dirigente del Peronismo Federal obtuvo un 23,50% de menciones positivas, seguido por Mauricio Macri con el 19,21% (con más de 94 mil menciones), Daniel Scioli con el 15,57% (apenas 333 citas), Sergio Massa 15,08% (27.730 menciones) y Aníbal Fernández con el 14,61% (1.136 referencias).

Si tomamos el sentimiento negativo de las menciones de estos dirigentes durante el último mes, Scioli encabeza la nómina con el 24,25%, Aníbal Fernández con el 22,71%, Macri con el 21,48%, Massa 17,35 y cierra Lavagna con el menor sentimiento negativo de esta lista: 13,66%.

Al medir el impacto de las publicaciones que mencionan a estos dirigentes, el presidente de la Nación gana por varios cuerpos, cómodo y trotando: más de 76 millones de personas alcanzadas por citas a @mauriciomacri en el último mes; segundo Massa con poco más de 12 millones de personas alcanzadas y cierra el siempre polémico y frontal Aníbal Fernández con un modesto alcance de 576 mil personas.

En el juego de la política mediante las redes, como en la práctica tradicional de la misma, no basta con tener buena imagen; también hay que trascender a la mayor cantidad posible de usuarios conectados.

Un desafío que justifica, muchas veces, buscar la llegada a más y más personas a un precio muy elevado, con solo por lo dinerario del asunto, si no por el costo de su reputación.

Como señala el secretario de Comunicación y Tecnologías de la Información del partido español Podemos, Juan Manuel del Olmo, la política de estos tiempos se parece y mucho al protagonista de la película de Woody Allen, La rosa púrpura del Cairo.

El arqueólogo Tom Baxter se sale de la pantalla para traspasar el mundo real y confesarle su amor a la camarera, Cecilia, que lo miraba obnubilada desde una butaca.

Ese juego mágico de la ficción y su salto a la realidad es lo que minuto a minuto y bit a bit intentan los candidatos en campaña.

Pero, seducir a las Cecilias y ganarse su voto, es otro asunto bien distinto.

(nota publicada en el diario Perfil: www.perfil.com.ar)