La Copa América se está jugando en su totalidad con el nuevo sistema del VAR (Video asistente referee). Cuando una jugada es de expulsión, penal, o gol, el árbitro  del encuentro se puede comunicar con árbitros que están mirando la pantalla de televisión y le avisan si debe revisar la jugada.

¿Qué significa esto? Que un equipo puede depositar el balón dentro del arco rival, gritar el gol como corresponde cuando vestís la camiseta de tu país y, 2 minutos después, el gol puede ser anulado o convalidado.

Es decir que los jugadores y los hinchas volverán a festejar el gol en caso de que el VAR lo convalide, o que habrán gritado en vano en caso de que haya sido inválido. Entonces festejará el equipo de enfrente, porque no le convirtieron el gol que les habían metido.

Esto va en contra del instinto principal del fútbol. Va en contra del grito sagrado. El abrazo de gol. Situaciones que ya no se vivirán igual. Lo que aprenda de chiquito cualquier ser humano debe ser modificado en la vida profesional. Porque el fútbol profesional tiene estas nuevas exigencias. Le exige a los jugadores a esperar a que el árbitro resuelva si el gol fue válido o no. Le exige a los hinchas a que griten el gol dos veces si es necesario. Cuando el equipo mete el gol, y cuando el árbitro lo convalida después de dos minutos de VAR.

Hay una desnaturalización del fútbol por los tiempos que demanda el VAR. Que es justo por momentos, cobrando algunos penales y goles. Injusto en algunas oportunidades a pesar de todo. E injusto con el sentimiento del hincha, que debe esperar a que se resuelva si su grito de gol valió la pena o no.