Los que llevamos años con la modalidad de teletrabajo, estimamos mucho a ese cliente que comunica bien. Es decir, que traslada a un trabajador sus necesidades y no lo llama cada cinco minutos. Este comportamiento es fundamental para poder organizar las tareas, más cuando la oficina está al lado de la cocina y de un universo llamado: problemas caseros.

¿Pero qué ocurre con los compañeros? ¿Existe con ellos una comunicación fluida?.
En general, todo depende de la empresa y de quien coordine a ese equipo. Si dos personas no se llevan ni bien ni mal, de manera presencial serán correctos en su relación profesional. Pero si no se ven, no se escuchan, es decir, jamás mantienen una conversación debido al teletrabajo, obviamente el factor empatía desaparece.

Trabajamos más aislados

Trabajar de manera física en una empresa no garantiza que todo sea color de rosa. El carácter de ese compañero puede que esté a años luz del tuyo. Pero existe algo que va de la mano de vivir en sociedad: la cortesía. Y ésta no puede estar presente si el teletrabajo se convierte en la excusa perfecta para 'ir a lo tuyo'.

A lo largo de nuestra carrera profesional, todos necesitamos ayuda. Surgen problemas y nada mejor que poder contar con alguien que esté en tu mismo contexto. ¿Es sencillo que exista diálogo con alguien con quien 'hablás' una vez cada tres meses y a través de un correo?.

En el término medio está la virtud. Hoy en día leemos a empresas presumir de haber mantenido un número escandaloso de videollamadas. ¿Realmente eran necesarias?. ¿Queremos forzar algo que no es?.

Existen algunas herramientas que nos permiten unir lazos informalmente dentro de la empresa, llamadas comunidades de marca. La mayoría tienen forma de red social, con perfiles, grupos de intereses, información tanto de la empresa como lúdica. Empresas como Scidata analizan todo esto y logran que se hagan grandes soluciones tecnológicas con engagement para acercar a los integrantes.

Comunidad interna de usuarios

Luego están ese tipo de dinámicas tan propias de países como Estados Unidos para mantener motivada y unida al grupo, que normalmente rozan lo ridículo porque el trabajo es el trabajo y en nuestro (escaso) tiempo libre nos gusta disfrutar de la presencia de personas con las que nos unen lazos de amistad verdadera.

Pero, ir al otro extremo, donde al cerrar la notebook, todo se esfuma, no ayuda a que el clima laboral sea positivo. Si ya es difícil solucionar diferencias en persona, imaginemos cuando los actores están cada uno en su casa y no suelen estar muy atentos a todo lo que venga por parte de la empresa.

Teletrabajo

Durante la cuarentena se escribieron multitud de artículos que recogían cómo había mejorado la relación entre compañeros. Había un problema serio que nos afectaba a todos por igual.

Pero tal y como está sucediendo con la relajación al cumplir las normas para protegernos del Covid-19, las aguas vuelven a su cauce y el individualismo se hace más patente. ¿Es tan positivo el teletrabajo en ese aspecto?.