Las campañas electorales más efectivas son siempre las más propositivas, las que "venden" un futuro mejor.

Como siempre lo recordamos, así fue el espíritu de las campañas emblemáticas como la de Barack Obama de 2008 y la de Mauricio Macri en 2015.

Esta máxima de la comunicación política "asertiva" queda refrendada cuando trasladamos el análisis a las redes sociales.

A su vez, el diálogo digital, sensible casi al instante ante distintos estímulos como los que genera la discusión política, muestra su plasticidad y capacidad reactiva no solo por lo positivo sino especialmente por lo negativo, es decir, por la crítica virulenta o lo que hoy denominamos "discurso del odio".

El pasado miércoles 10 de julio esas palabras agresivas partieron de una de las bocas más escuchadas en esta campaña electoral argentina: la de Alberto Fernández.

Sus duros cruces con la prensa tras declarar como testigo en Tribunales lo expusieron a una catarata de críticas, tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales.

Según análisis que realizamos con Scidata, el mundo digital le pasó factura al precandidato presidencial del Frente de Todos por esos dichos.

Del análisis realizado entre el 5 y el 11 de julio, lo primero que observamos es la centralidad que cobró la figura del compañero de fórmula de Cristina Fernández justo el día de los polémicos cruces con varios periodistas.

Ese 10 de julio, la reputación digital de Alberto Fernández toco su cenit en el universo de usuarios de redes sociales geolocalizadas en la Argentina.

Durante esa jornada, más de 2 millones 400 mil cuentas únicas fueron alcanzadas con menciones al perfil del exjefe de gabinete, un salto del 52% con respecto al inicio de la serie analizada.

Sin embargo, esta visibilidad no redundó en beneficios para el precandidato.

Los datos de Scidata revelan que su imagen positiva sufrió un brusco descenso entre el 9 y el 10 de julio, del orden del 30% (del 26,7% al 18,91%).

En clave de la disputa electoral, el postulante del Frente de Todos también pagó las consecuencias de perder terreno ante a su rival a vencer: Mauricio Macri.

Si bien Alberto Fernández venía mostrando una performance digital mejor que el actual presidente y candidato a la reelección, los festejos del 9 de julio por un lado y sus filosas y polémicas declaraciones y acusaciones contra distintos periodistas le valieron un retroceso en su valoración en las redes sociales.

En el día de la Independencia Argentina, Macri ya había logrado recuperar terreno digital, al sumar casi el 60% de la reputación digital en contra, poco más del 40% de Alberto Fernández.

Ya en el "día de furia" del precandidato presidencial del kirchnerismo, el actual mandatario saltó a casi el 70% de valoración política en las redes contra un devaluado 30,38% de Fernández.

El "daño" digital a la reputación del exjefe de gabinete de Néstor y Cristina Kirchner hizo que el diferencial que recuperó a su favor ante Macri, un día después de sus cuestionamientos a la prensa, quedara en porcentajes más ajustados: 55,1% para Alberto Fernández contra 44,81% para el hoy jefe de Estados, un diferencial de alrededor de 11%.

La furia pasó, pero el daño en la imagen digital de Fernández quedó.

El episodio no hizo más que ratificar nuestras primeras reflexiones de esta nota: polemizar y entrar en zona de ataque político suele dar visibilidad en las redes sociales, pero a un costo que puede ser muy elevado.