En economía existen dos tipos de políticas económicas: expansivas y contractivas. Y a su vez, las políticas económicas vienen principalmente de dos sectores: el fiscal y el monetario.

Una política expansiva tiene como objetivo expandir la actividad económica, mientras que una contractiva la de frenar la economía. Por el otro lado, una política fiscal proviene del Gobierno y sus dos principales herramientas son el gasto público y los impuestos. El responsable de la política monetaria es el Banco Central y para regularla utiliza la emisión monetaria y las tasas de interés.

Una política fiscal expansiva aumenta el gasto público, reduce impuestos, o ambas cosas al mismo tiempo, y su principal objetivo es aumentar la actividad económica. Por ejemplo, si el Gobierno decidiera aumentar los fondos para obras públicas o los subsidios económicos, estaría aplicando una política fiscal expansiva. Lo mismo pasaría si decidiera bajar el porcentaje que cobra por IVA, por ejemplo del 21% al 18%. Estas dos medidas conseguirán que los individuos tengan más plata disponible para consumir y ahorrar.

En cambio, una política fiscal contractiva sería lo contrario: una baja del gasto público o un aumento de los impuestos. Un ejemplo seria la reducción de subsidios a las tarifas o un aumento en el Impuesto a las Ganancias, algo que traería menor disponibilidad de plata para los individuos y un freno a la actividad económica. En los ciclos económicos, suele verse luego de un largo período de política fiscal expansiva un “ajuste” debido a una situación fiscal deteriorada (déficit fiscal).

Política económica y tu bolsillo

Una política monetaria expansiva puede manejarse por dos lados: un aumento en la emisión monetaria y una reducción en las tasas de interés. Por ejemplo, si la autoridad monetaria decidiera aumentar la cantidad de plata circulante para incentivar la actividad económica y reducir las tasas de referencia para incentivar el crédito.

Otra posibilidad es bajar la tasa de encaje, que es la plata que las entidades financieras están obligadas a no prestar y quedarse como reservas. Por ejemplo, si el Banco Central decidiera bajar la tasa de encaje del 25% al 20%, por cada $100 que tenga una entidad pasará a estar autorizada a prestar de $70 a $75.

El problema de las políticas monetarias expansivas es que pueden traer problemas inflacionarios si no se hacen correctamente, como ocurre en Argentina. Cuando la inflación es muy alta, la autoridad monetaria se ve obligada a aplicar una política monetaria contractiva para desacelerar la actividad económica y frenar la inflación. Para esto, deja de emitir plata y sube las tasas para desincentivar el consumo y el crédito.

Como conclusión, las políticas expansivas (tanto fiscal como monetaria) incentivan la actividad económica y aumentan la capacidad de consumo y ahorro de las personas, mientras que las contractivas frenan la economía y ajustan las restricciones presupuestarias de los individuos.

¿Te gustó esta nota 👇?

Invitame un café en cafecito.app