Entre las muchas opciones de inversión existentes, hay dos que se destacan: las productivas y las financieras. Dentro de las primeras están todas las de la “economía real”: desde abrir un comercio hasta invertir en una fábrica. Y las financieras incluyen todo tipo de instrumentos del mercado de capitales: acciones, bonos, futuros, opciones etc.

Para definir si una inversión es acertada, debemos saber si al final de su período tendremos más fondos que los invertidos al comienzo (en el caso de Argentina, descontando también la inflación).

Además, a la hora de elegir una inversión es importante considerar la solvencia de nuestra situación financiera personal: lo ideal es invertir el excedente entre los ingresos y los gastos comunes, además de apostar a productos financieros cuyo funcionamiento se comprenda.

Por otra parte, es clave tener muy claro cuánto riesgo se quiere correr. Si no se quiere asumir mucho, lo aconsejable es hacer inversiones conservadoras con menor retorno. En caso contrario, aumentar el riesgo puede traer beneficios mayores.

También es importante analizar cuándo se necesitarán los fondos (para lo cual se debe ver la liquidez de estas inversiones) y definir si se quiere invertir por cuenta propia o de la mano de gestores o asesores profesionales.

TIR

Para calcular las ganancias que puede dar una inversión, uno de los indicadores que puede usarse es la TIR (Tasa Interna de Retorno). Es la tasa porcentual de rendimiento que tendrá una inversión y se calcula en base a los ingresos esperados en una cantidad de períodos.

Ejemplo: si un bono tiene una TIR del 20%, quiere decir que a su vencimiento (cuando se cobren capital e intereses), el inversor tendrá una ganancia del 20%: si invierte $ 100, al final habrá recibido $ 120.

Según lo que necesita el inversor, la TIR se puede calcular de forma diaria, mensual o anual. Para saber si la inversión es conveniente, se debe comparar la TIR contra el rendimiento de un activo libre de riesgo: si es mayor (y el riesgo similar), el proyecto conviene ser encarado.

Así, por ejemplo, si se comparara un bono argentino (un país riesgoso) contra el mismo rendimiento de un bono alemán (muy bajo riesgo), la inversión no sería aconsejable porque se podría obtener el mismo beneficio corriendo mucho menos riesgo.

VAN

Otra forma de calcular las ganancias que puede dar una inversión es a través de la VAN (Valor Actual Neto), que es similar a la TIR pero en vez de devolver una tasa muestra un valor monetario.

Si el VAN sea positivo, el proyecto tendrá ganancias, y lo contrario si si es negativo. Por ejemplo, si uno invierte en un restaurante $ 1 millón y al calcular el VAN se obtiene un resultado de $ 200.000, quiere decir que al final del período se obtendrá $1.200.000 y la inversión será conveniente. En cambio, si el VAN fuera de -$200.000, quiere decir que al final del periodo se recibirán $800.000, con una pérdida del capital inicial.