El caso de Liliana Brito: guardó silencio 40 años y ahora cuenta una de las historias de abducción más extrañas de Argentina
Guardó su historia durante 40 años. Ahora Liliana Brito relata la noche de 1977 en que asegura haber sido llevada por tres seres grises a una caverna subterránea, mientras sus vecinos veían naves luminosas sobre el barrio. Uno de los casos de abducción más extraños de Argentina.
Durante cuatro décadas, Liliana Brito no le contó a casi nadie lo que asegura haber vivido. Recién ahora, con sus hijas como testigos de parte de la historia, decidió relatarlo completo ante cámara: parálisis nocturnas, tres seres de piel gris plateada, una caverna subterránea a la que dice haber sido llevada flotando y una bolsa de monedas antiguas que apareció en el pasto a la mañana siguiente. Su testimonio, recogido en un extenso DocuPodcast del canal La Señal (ciencia y misterios), ya se discute como uno de los relatos de abducción más singulares de la casuística argentina.
Lo más importante (en 20 segundos)
- Liliana Brito asegura haber vivido experiencias de abducción desde la infancia, con un episodio central alrededor de 1977, cuando tenía 25 años y era madre de hijos pequeños.
- Esa noche, según su relato, despertó paralizada, vio tres figuras humanoides grises y fue trasladada flotando hasta una caverna subterránea iluminada.
- El dato que distingue al caso: hay testigos externos. Su vecina y la familia de ella afirman haber visto esa misma noche tres naves luminosas girando sobre la manzana, "iluminando todo como si fuera pleno día".
- A la mañana siguiente, sus hijos encontraron un agujero en el pasto y una bolsa con monedas de distintos países y épocas, en el punto donde ella ubicó la "entrada luminosa".
- Guardó la historia durante 40 años. La contó completa en un DocuPodcast de La Señal, el canal que investiga el fenómeno OVNI en Argentina.
Quién es Liliana Brito y por qué habló después de 40 años
Liliana Brito es una mujer argentina común: se crió con su abuela tras la separación de sus padres, se casó joven y crió a sus hijos. Nada en su biografía anticipa el relato que hoy la vuelve un nombre conocido en los foros de ufología.
Los recuerdos, cuenta, no aparecieron en una sesión de hipnosis ni en un consultorio: afloraron solos, mirando documentales sobre el fenómeno junto a su hija Romina. Ahí entendió que los episodios sueltos que arrastraba desde chica formaban parte de una misma historia, y que ya no quería seguir callándola. "Contar su historia fue liberador", se resume en el documental: desde que habló, dice que duerme mejor.
Una infancia con despertares inexplicables
Según su testimonio, entre los 7 y los 15 años Liliana se despertaba en lugares donde no debía estar: plazas, puentes, sitios alejados de su cama, sin recordar cómo había llegado. Su abuela nunca la escuchó salir de la casa. Las noches previas solía tener un sueño recurrente y perturbador: un caballo que la perseguía e intentaba morderla. No encontraba marcas en el cuerpo ni sentía dolor. Solo el desconcierto de amanecer en otro lado.
La noche de 1977: parálisis, tres seres y una caverna
El episodio central del caso ocurrió alrededor de 1977. Liliana tenía 25 años, su esposo estaba trabajando afuera y había invitado a sus vecinos a pasar la noche. De madrugada, relata, una voz "familiar pero desconocida" le ordenó levantarse. Vio una luz brillante, "como un láser, con bolitas girando en su interior", y quedó completamente paralizada: solo podía mover la cabeza y los ojos.
Entonces aparecieron tres figuras humanoides: delgadas, de piel gris plateada, cabezas grandes y sin rasgos faciales visibles. Le ordenaron acompañarlos. Ella se negó — sus hijos dormían en la casa —, pero de pronto se encontró descalza, flotando frente a su propia ventana. Una mano de cuatro dedos la tomó por la axila y la llevó por el aire hasta la esquina, donde vio una entrada luminosa abierta en el suelo.
Lo que sigue es la parte más inusual del relato: no una nave, sino una caverna. Liliana describe un pasillo blanco de piedras iluminadas que desembocaba en una caverna circular con estalactitas, cuyas paredes nunca pudo tocar. Recorrió pasillos, agujeros profundos y habitaciones vacías cuyas puertas se abrían solas. Después, la misma mano la tomó de nuevo y deshizo el recorrido. Despertó en su casa cuando la vecina la llamó a la mañana.
Los testigos: tres naves sobre la canchita
Si el caso Brito fuera solo el recuerdo de una noche, sería uno más entre miles. Lo que lo distingue es que, mientras Liliana vivía su experiencia, su vecina y la familia de esta aseguran haber visto tres naves luminosas sobre la canchita del barrio, girando sobre la manzana e iluminando todo "como si fuera pleno día". Describen incluso que los árboles se veían "transparentes y metálicos". Los testigos sufrieron malestares físicos esa noche — vómitos, descomposturas —; Liliana y sus hijos, en cambio, no presentaron ningún síntoma.
A la mañana siguiente llegó el detalle que nadie del entorno pudo explicar: los hijos de Liliana encontraron un pozo con el pasto hundido y una bolsa llena de monedas de diferentes países y épocas, algunas muy antiguas. El hueco coincidía con el punto exacto donde ella había ubicado la entrada luminosa de su relato.
Polaroids, un "hombre de negro" y un objeto en el oído
La historia no termina en 1977. Con los años, según el testimonio, se sumaron otros fenómenos: fotos Polaroid tomadas en Villa María en las que aparece lo que describe como una nave con ventanitas rectangulares sobre un tinglado; el encuentro con un hombre alto vestido de negro que le provocó un terror inexplicable y desapareció al instante; y un episodio médico inquietante: tras una hemorragia de oído sin causa aparente, Liliana dice haber extraído un pequeño objeto metálico negro, duro y brillante, que nunca pudo romper.
También relata abducciones recurrentes a un paisaje que describe siempre igual — un campo gris de pasto amarillo, sin árboles ni montañas — donde una voz le pedía elegir entre naves de colores. Y un dato que los investigadores del fenómeno conocen bien: las experiencias parecen continuar en el linaje. Su hija Romina afirma haber presenciado luces y presencias; su hija menor recuerda "haber sido llevada por una luz" por una figura que le repetía que no tuviera miedo.
El caso Brito en el mapa de la ufología argentina
Argentina tiene una casuística de abducciones propia y bien documentada. El antecedente más famoso es el de Dionisio Llanca, el camionero de Bahía Blanca que en octubre de 1973 aseguró haber sido abducido a la vera de la Ruta 3, un caso que atravesó hipnosis, pericias y medio siglo de debate hasta su muerte en 2024. El fenómeno, además, dejó de ser tabú institucional: la Fuerza Aérea Argentina mantiene desde 2019 el Centro de Identificación Aeroespacial, heredero de la comisión CEFAE, que recibe denuncias de avistamientos y ya analizó decenas de casos en todo el país.
En ese mapa, el relato de Liliana Brito aporta elementos poco frecuentes: testigos independientes de un fenómeno aéreo simultáneo, un rastro físico (el pozo y las monedas) y una continuidad de décadas que incluye a dos generaciones de una misma familia. Nada de eso constituye prueba, y el propio documental lo plantea así: es un testimonio, contado por primera vez completo, que invita a escuchar sin burlarse y a mantener la mente abierta ante lo que todavía no tiene explicación.
El testimonio completo puede verse en el DocuPodcast de La Señal:
FAQs
¿Quién es Liliana Brito?
Una mujer argentina que asegura haber vivido experiencias de abducción desde la infancia y que mantuvo su historia en silencio durante 40 años, hasta relatarla completa en un DocuPodcast del canal La Señal (ciencia y misterios).
¿Qué dice haber vivido en 1977?
Que despertó paralizada ante tres seres humanoides de piel gris plateada, fue trasladada flotando desde su ventana hasta una entrada luminosa en el suelo y recorrió una caverna subterránea con estalactitas antes de ser devuelta a su casa.
¿Hay testigos del caso?
Sí, y es lo que lo vuelve singular: su vecina y la familia de ella afirman haber visto esa misma noche tres naves luminosas girando sobre la manzana. Algunos testigos sufrieron malestares físicos tras el avistamiento.
¿Qué son las monedas del caso Brito?
A la mañana siguiente del episodio, los hijos de Liliana encontraron un agujero con el pasto hundido y una bolsa con monedas de distintos países y épocas, en el lugar donde ella ubicó la "entrada luminosa" de su relato. Nadie del entorno pudo explicar su origen.
¿Es el único caso de abducción conocido en Argentina?
No. La casuística argentina incluye casos célebres como el del camionero Dionisio Llanca (Bahía Blanca, 1973). Además, la Fuerza Aérea Argentina cuenta con el Centro de Identificación Aeroespacial, que recibe y analiza denuncias de avistamientos en todo el país.
¿Dónde se puede ver el testimonio completo?
En el DocuPodcast "Me llevaron muchas veces · Las abducciones de Liliana", publicado por el canal de YouTube La Señal (ciencia y misterios).
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